Blog
Ronda Mountain City Spain

Todo el potencial geotérmico de la Península Ibérica quintuplica la capacidad eléctrica actual

Esta energía térmica que nos brinda la naturaleza de forma totalmente gratuita, puede ser captada con la inyección de agua o dióxido de carbono a través de un circuito conducido, perforado previamente en el terreno hasta alcanzar varios kilómetros de profundidad.

De forma que el fluido inyectado, una vez calentado en el subsuelo, es conducido de nuevo a la superficie para generar electricidad mediante un ciclo binario dotado de un intercambiador de calor entre el agua y un líquido orgánico. Para luego enviar el agua de nuevo al yacimiento en un ciclo cerrado y continuo.

De las pocas estaciones EGS existentes en países como Australia, Japón o EE UU, solo la de Soultz-sous-Forêts en Francia está conectada a la red eléctrica para inyectar la electricidad producida. La energía geotérmica en España todavía es una gran desconocida, pero según los resultados obtenidos, nuestro subsuelo tiene un gran potencial técnico y renovable para la producción de electricidad con esta tecnología.

Los expertos argumentan que el potencial de los recursos obtenidos por la explotación de sistemas EGS se distribuye de forma uniforme, tanto en gas como proporcionando una potencia significativa a medio o largo plazo según un ciclo constante durante las 24 horas del día. Si comparamos los 700 GW de electricidad estimada para el caso de la Península Ibérica, esto supondría unas cinco veces la potencia eléctrica instalada en España.

La energía geotérmica de muy baja temperatura basa sus aplicaciones en la capacidad que el subsuelo posee de acumular calor, y de
mantener una temperatura sensiblemente constante a determinada
profundidad, a lo largo de todo el año.


Por otra parte, como puede apreciarse en la Fig. 4.1, las necesidades
energéticas más comunes de los seres humanos, en los hogares, se
centran en la calefacción y el agua caliente sanitaria, con lo que podría plantearse una primera idea de aprovechamiento de este recurso energético: utilizar la temperatura del subsuelo para climatizar las
viviendas y el agua de uso doméstico diario.


España siempre se ha caracterizado por su altísima dependencia energética de los combustibles fósiles, la cual registró su máximo histórico en 2008, cuando llegó a alcanzar el 81,3%. Gracias a la generación con energías renovables, la dependencia fue disminuyendo año tras año hasta los años 2012 y 2013, cuando la dependencia se redujo al 70,2%.

Debido a la moratoria renovable esta disminución se interrumpió, manteniéndose en el entorno del 73% los años siguientes, a excepción del 2016 en el que el gas se paralizo. En 2017, debido a la fuerte sequía, la dependencia se disparó hasta el 73,9%, cifra que se ha moderado en 2018, año en el que la dependencia energética se situó en el 73,4%.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *